Nunca supo si lo amaron, siempre supo que ha querido. El amor es el desorden de un poeta confundido. Traficante de ilusiones vendedor de fantasías. Viejo mago sin galera donde está la que querías. Te dejó una madrugada. Tú pensabas que volvía. Ya no late el corazón como latía. Traficante de ilusiones, vendedor de fantasias. Vas buscando entre las mesas la que tanto te mentía. Y que no supo entender, ni la vida que vivías, siempre fuiste un vendedor de fantasías. Ya no encuentra maquillaje que le cubra las ojeras. Porque el tiempo va pasando y ese amor que nunca llega. Y si llega tiene miedo que descubra su mirada, trasnochada de dolor y madrugada.