martes, 20 de agosto de 2013

¿Cómo explicar lo que siente mi cuerpo cuando se ve envuelto en tus sábanas? Desorden y desenfreno pero también paz, esa que sólo saben darme tus ojos. ¿Cómo poner en palabras esa sonrisa que esbozás cada vez que te acaricio?  Mi piel se desarma en la tuya y mis manos sienten la felicidad.
Un susurro se acerca a mi oído, una boca besa la mía. Y todo empieza otra vez. Para siempre.

jueves, 15 de agosto de 2013

No más noches ni amaneceres, ni playas ni montañas. Las caricias mutan hasta convertirse en llanto. El dolor se vuelve resignación. La luz ya no es luz, el calor ya no abriga. Me siento avasallada por este invierno, que me impide poner de pie. Pero ya vendrá la primavera y habrá nuevas cosquillas como las que ayer me hacían brillar.