¿Cómo explicar lo que siente mi cuerpo cuando se ve envuelto en tus sábanas? Desorden y desenfreno pero también paz, esa que sólo saben darme tus ojos. ¿Cómo poner en palabras esa sonrisa que esbozás cada vez que te acaricio? Mi piel se desarma en la tuya y mis manos sienten la felicidad.
Un susurro se acerca a mi oído, una boca besa la mía. Y todo empieza otra vez. Para siempre.