miércoles, 30 de diciembre de 2009

Bajar un cambio

Si todo sale como está planeado, en unas horas estaré rumbo a la costa. No estoy muy emocionada, aunque debería. No tengo mucho de qué quejarme, voy a estar un mes con la posibilidad de contemplar el mar en cualquier momento, tirada al sol todo el día, despejándome de la gente pelotuda a que le encanta complicarme la existencia. Un mes alejada de todo aquello de lo que me quiero alejar me va a venir bien.
Allá voy a tener internet, así que supongo que de vez en cuando actualizaré. Si no, al regreso comentaré algunos acontecimientos o algún pensamiento relevante que haya pasado por mi mente.
Espero volver con la mente más fresca y una decisión tomada.

Y que él también la tenga.
(Lo peor es que sé que la tiene pero no tiene las agallas para decírmela)

martes, 29 de diciembre de 2009

Frágil

Es cierto que todas las cosas son frágiles en cierto punto, quizás algunas lo sean más que otras por diversos factores influyentes. Como todos bien sabemos, nada es para siempre, sin embargo hay lazos que duran para toda vida. Así mismo, hay lazos que duran escaso tiempo, que sirven para dar alegría durante un período en el que lo necesitás, o amargarte la vida hasta marcarla.
Reflexioné y me di cuenta de la fragilidad de ciertas cosas, que quizás en un principio parecían irrompibles pero que con el tiempo se desgastan... Ja, el tiempo. Mi mejor y peor amigo. Dicen que el tiempo lo cura todo, que sana heridas (ojo, no borra cicatrices), que ayuda a pensar fríamente, que ayuda a olvidar. Sin embargo, el tiempo también denota las ausencias, desgasta relaciones, hace padecer ciertas circunstancias. Y en este último punto quiero basarme.
Cuando algo es frágil, hay que tratarlo con sumo cuidado porque puede echarse todo a perder. Entonces, no disfrutás en su totalidad, porque hay un miedo en la atmósfera, y se es consciente de que todo puede desbarrancar. ¡Y con qué facilidad! Y el tiempo influye y mucho. El tiempo puede afianzar algo o debilitarlo aún más.
En este caso, en el cual se habla de un final inminente, hay dos formas de ponerle punto final a algo, y en ambas el tiempo es un factor influyente.
Pueden compararse con una situación simple: sacar una curita. Hay dos modos posibles: de un tirón o poco a poco. Al hacerlo de un tirón el dolor es mayor pero el tiempo es menor, por ende es un dolor fuerte pero es uno solo. En cambio, si la sacamos de a poquito, hay pequeños dolores intermedios y el tiempo que lleva es mayor.
Aplicándolo a esta situación que me toca vivir, pueden verse las mismas soluciones:
Por un lado podemos romper súbitamente todo, hacer vulnerable lo frágil hasta que se quiebre. Esto implicaría que él me de el gusto y que no se hable más. El tiempo que llevaría esto es escaso y el dolor uno solo, pero recurriendo a una pérdida grande. Si bien es sentir que te arrebatan algo de las manos, implica una sola despedida.
Por otra parte, podemos dejar esto en manos del tiempo, haciendo que paso a paso esto tome cierto rumbo, con pequeñas pérdidas a cada momento. Los dolores serían menores y medianamente similares, por lo tanto no se sabrá cuándo fue realmente que se terminó.
Entonces, ¿de qué forma es mejor arrancarse todo esto?
Como dice Arjona: no hay peor agonía que la que es de paso en paso; y en un punto tiene razón, quizás es mejor sentir una sola despedida antes que padecer pequeñas despedidas cada día sin tener certezas de cuándo acabará todo.
Pero saber qué dirás vos y actuar en consecuencia es, una vez más, cuestión de tiempo.

Mejor sería que nunca se vuelva tan frágil como para romperse y que esto no sea más que otro ataque de paranoia de mi parte.

Hay cosas que es preferible no saber

Estos días logré corroborar que es cierta la frase "conseguir lo que querés puede ser lo peor". Desearía no saber nada de lo que sé en cuanto a este tema, lo único que hace es quemarme la cabeza y hacer que no pueda conciliar el sueño, como en estos momentos. Siempre queriendo saber más ¿para qué? Sólo para chocarme con más piedras. No me puedo aguantar, tengo que querer más. ¿De qué me sirve? Sólo para pasarla peor, vivir en una fantasía me haría mejor, pero no, me autoconvenso de que eso no es la realidad y quiero hallarla a toda costa. Para colmo, de nada sirve, porque si me ayudara a resolver algo, bienvenidas sean las certezas. Pero no, lo único que hacen es nublarme más el camino, ya que nisiquiera sé cuál es la verdad.
En conclusión, qué inconformista de mierda.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Indignación

Decir que pocas veces me sentí tan indignada no llega a explicar la bronca que me consume en estos momentos. Ya sé que soy una persona poco afortunada pero no creí que a tal extremo. ¿Vieron cuando sienten que ya no vale la pena esforzarse por algo, total va a terminar saliendo mal? Bueno, así me siento yo. No sé por qué le pongo voluntad a ciertas cosas si mi mente dice "no te metas ahí, te vas a equivocar", pero soy más tarada que sensata. Se ve que me encanta correr el riesgo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Algún tiempo atrás

Tanto que no hablamos, diría que fue mucho tiempo sin escuchar tu voz. Sí, aunque no lo creas, soy la misma de hace unos tres años atrás, esa que te lloraba cada noche al recordar que ya no te tenía. Como verás, sigo teniendo esos ojos marrones que tanto te gustaban y esa sonrisa tan notoria. Sí, tengo el pelo bastante más largo pero sigue teniendo ese color que me encanta. En cuanto a mis gustos, siguen intactos, puesto que mi color preferencial sigue siendo el violeta, como siempre lo fue, y sigo amando los ojos claros, sí, como los que tenés vos, aunque me gustan más los verdes. Mi música sigue siendo una pasión para mi y sigo creyendo que no hay mejores letras que las del rock nacional. No, ya no estás escondido en mis canciones, ni en mis textos, ni en mis poesías; pero no te pongas triste, de vez en cuando me acuerdo de lo lindo que eras, pero no más que eso.
Seguí usando esas botas de charol negro que tanto me halagaban todos y el saco negro que tanto amo. El número de mi casa sigue siendo el mismo, me acuerdo esa vez que llamaste para arreglarnos, empecé la charla llorando y terminamos riéndonos. Sigo estando loca, hablando sin pensar, soñando despierta, cantando a todas horas, escribiendo para hacer catarsis. El llanto sigue siendo el primer recurso cuando estoy triste (siempre lloré con facilidad), y pueden alegrarme con los mismos métodos que ya conocés. Sigo amando el chocolate y las caminatas largas, aunque no cuando hace mucho calor.
Al fin y al cabo, te darás cuenta que sigo siendo muy parecida a esa que conociste, esa que te contaba todo, la que soñaba con ser tu eterna compañera. Esa a la que te encantaba mentirle, pero que siempre perdonaba todo. Esa que te ayudaba en todo lo que estaba a su alcance, y vos abusabas de esa paciencia. Sigo siendo la misma de antes, pero distinta; ya no te quiero, pero de vez en cuando me gusta acordarme de vos, porque me enseñaste lo humillada que te sentís cuando alguien juega con tus sentimientos. Pero no todo es tan malo, lo que viví con vos me sirve de ejemplo para no volver a caer. A veces me encantaría que sufrieras, pero el hecho de pensar que algún día vas a darte cuenta del cariño que te perdiste, me es venganza suficiente. No me agradezcas, siempre me gustó usar la ironía. Sí, sigo siendo esa con la que hablabas siempre, que te quería más que nadie. Exacto, vos mismo lo dijiste, sigo siendo esa a la que no supiste querer.

domingo, 20 de diciembre de 2009

M i l a g r o s

De ojeras notorias, palidez inigualable, de ojos oscuros pero súmamente expresivos. Aliada de la risa, enemiga del rencor. Amante de la siesta. Llena de paciencia, cariñosa al extremo, expresiva al límite. Persistente con los hombres, eterna rival de sus propios celos. Por de más soñadora, reina de las impulsivas. De memoria frágil, lengua irónica y corazón delator. Impuntual por naturaleza. Enamorada de la música y de quien la compone. Valiente por sobre todo. Alocada y espontánea en cualquier ámbito. Honesta en la amistad. En las relaciones, siempre una ilusa.
Parece que estuviera mal quererte y preocuparme por vos. ¿Quién te entiende?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Súbitamente

Digamos que yo caminaba tranquila, mi corazón latía con su frecuencia normal. El cielo estaba diáfano, el sol salpicaba sus rayos en mi cara, haciéndome fruncir el ceño para poder ver lo verde del paisaje que, si bien alguna neblina no permitía contemplarlo perfectamente, era una hermosa vista. Mis ojos se deleitaban al comparar este escenario con otros vistos anteriormente. No era lo mejor, pero yo estaba feliz recorriendo ese sendero que, si bien no sabía a dónde llegaba, me sacó de mi rutina. Sin embargo, súbitamente el cielo se oscureció y toda la claridad con la que veía se esfumó en el tiempo que dura un suspiro. Y eso fue lo que salió de mi boca, un suspiro de desolación. Mi ritmo cardíaco se aceleró notablemente. Miles de sensaciones asaltaron mi cuerpo, puesto que sé que me encuentro ante algo desconocido. Sé que no sé nada, pero tengo la certeza de que estoy en un abismo, en completa oscuridad sin tener idea de qué rumbo tomar. Quizás no estoy sola, pero de a ratos me siento así. Hasta las voces de mi conciencia me ignoran, están ofendidas, porque previeron esto y no quise escucharlas; me advirtieron que en un punto el sendero sería incierto, pero no quise verlo.


Es una manera de describir mi actual situación, de la emoción y alegría de un día al llanto y al desconcierto del otro. Ojo, no estaba planeado pero era de suponerse que las cosas eran demasiado estables como para formar parte de mi vida.

Ah, y encima que tengo que soportar que me ignora mi propia conciencia, recibo lo mismo de parte tuya. Encima sin un motivo lógico. JA ¿Algo más? Ah sí, son las 4:57 de la madrugada y yo no puedo dormir.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Lo atroz de la pasión es cuando pasa. Cuando al punto final de los finales no le siguen tres puntos suspensivos.

Voy a sonreír como si nada estuviese mal, hablar como si todo estuviese perfecto, pretender que todo es un sueño y hacer de cuenta que no me hacés daño.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Los placeres te acortan la correa y vos que te pensás un indomable.
Lo quiero tener a mi lado ahora, en este momento. Quiero deshacerme en sus brazos, sentir esa fuerza con la que me aferra a su cuerpo y la dulzura con la que sus manos recorren el mio. Quiero saber cómo logra combinar las dosis de ternura y pasión para dar esos besos tan perfectos, tan compatibles con los mios. Con exactitud conozco el calibre de tus besos, sin embargo esa boca me sigue matando. Quiero ver esos ojos mirándome tiérnamente, y ni hablar del deseo de ver cómo te mordés los labios denotando cierto placer. Quiero ver cómo observás mi boca pidiéndome a gritos silenciosos que me acerque a vos (los dos hacemos lo mismo), como hoy, como siempre, pensar que así reclamábamos el primero y ahora, que tanto cambió, en todo esto somos iguales. Quiero que me digas que me querés mientras nos contemplamos queriendo todo pero llegando a nada. Quiero sentir cómo tus manos acarician mi rostro y tener la libertad de tenerte para mi. No sos para mi, no sos de mi propiedad, pero en estas situaciones te siento tan mio.
Traté de que mi ojos no te vieran tan lejos, pero siempre será así mi triste porvenir. Traté de que mi pasión se perdiera entre el montón, pero siempre será igual, siempre se volverá al primer amor.

jueves, 10 de diciembre de 2009


Sin saber por qué, cuento las horas para verte. Sin saberlo, me consumen los nervios cuando me hablás y se me acelera el corazón cada vez que te veo. Sin saber por qué, no me gusta nada, pero me gusta todo. Sin saberlo, me siento súmamente atraída y en frustrados intentos trato de alejarme. Sin saber por qué, me volvés loca. Inconscientemente y sin saberlo, vivo con miedo de repetir errores, pero me encantás y no sé por qué, y pelear es una aventura compleja sabiendo que amo deshacerme en tus brazos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Abrí ansiosamente la puerta. Me dio un beso como siempre y lo invité a pasar. Subimos las escaleras, entramos en mi cuarto y lo dejé tomar asiento en mi cama, mientras yo me senté distante simulando una mirada compenetrada en mi monitor. La charla fue súmamente amena, me senté junto a él y los besos se dieron espontáneamente con esa dulzura con la que sólo él sabe darlos. Sabíamos llevar una conversación divertida y nuestras carcajadas eran como las de dos niños. Se notaba la consolidación de aquella amistad que por descuido perdió su rumbo inicial, ya que siempre contamos con la presencia de esa magia que no nos dejaría ser dos amantes del montón.
Se notaba cierto nerviosismo en el aire, combinado con las ansias y la certeza de no saber lo que ocurriría al instante siguiente. Apagué la luz y la atmósfera se colmó de abrazos, besos, caricias y un placentero viaje en el cuerpo del otro. Las sonrisas abundaron al igual que las miradas cómplices que caracterizan desde el comienzo a esta historia.
Diría que estaba soñando, pero tanta perfección debía ser real, y de hecho así fue.
Teníamos sed. Me puse su chomba. Bajamos a comer algo y teniendo de escenario a la cocina me abrazó y me besó sin dejar que me pierda un segundo de él.
Tras una efímera discusión decidimos dormir. Pusimos la alarma temprano, para no perdernos el momento que durante la noche no dio el presente pero que esperábamos hace tiempo y que concluiría, supuestamente, a la mañana siguiente. Así lo hicimos. Dormimos abrazados, aunque mis nervios me despertaron varias veces, demostrándome la luz que era de marugada, pero que ya la noche había dado lugar al día.
Verte dormir fue una imagen que quedó grabada en mi retina, y la sensación de verte despertar la guardaré siempre en mi, al igual que tu primera reacción al abrir tus ojos: esa sonrisa, que fue continuada por un beso.
¿El final? Mejor no recordarlo. Luego de una secuencia similar a la que se dio antes de un placentero sueño es un recuerdo que jamás podré borrar, aunque deseo de todo corazón lograrlo.

Teníamos el qué, el dónde, el cuándo, sólo nos faltaba el cómo.
Finalmente nos quedamos con el inexplicable ¿por qué?


(No está en mis planes escribir nada con un final feliz, aunque nunca se sabe. La ciclotimia es impresionante)

De esa miel no comen las hormigas...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Querés. Quiero. No aguantás. No aguanto. ¿Qué esperamos?
Ah, miedos. ¿Saben qué? No sirven para nada.