miércoles, 24 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
Qué lindo que escribís
Y con esa suavidad que siempre explota,
convídame una sutileza de tu boca,
déjame como el río llegar a mi mar,
aferrarme al lecho y mirar más allá.
Hoy seré efímero como tu desamor,
y esporádico como tu pasión,
te robaré algo de oxígeno, nada más...
quizás así me busques para poder respirar.
convídame una sutileza de tu boca,
déjame como el río llegar a mi mar,
aferrarme al lecho y mirar más allá.
Hoy seré efímero como tu desamor,
y esporádico como tu pasión,
te robaré algo de oxígeno, nada más...
quizás así me busques para poder respirar.
martes, 16 de febrero de 2010
Las despedidas son esos dolores dulces
Un beso final, una mirada, y veo cómo poco a poco él se pierde entre miles de rostros que van por la calle. Como un reflejo, trato de contentarme con los instantes que viví previos a esa despedida. Y los revivo miles de veces en la mente, deseando con todas mis fuerzas no olvidar ni el más mínimo detalle, ni la más sutil de tus miradas, ni el más silencioso de tus susurros.
Inmediatamente, rompiendo toda la fantasía, me invade el miedo de creer que esa despedida fue la última, que quizás pasará mucho tiempo hasta volverlo a ver, si es que lo vuelvo a ver.
Tantas ideas se suceden simultáneamente en mi imaginación, hasta que un ruido me despierta y me devuelve a la realidad. Y me doy cuenta que me quedé parada en el mismo lugar dónde me despidió. Pero él ya se alejó.
Inmediatamente, rompiendo toda la fantasía, me invade el miedo de creer que esa despedida fue la última, que quizás pasará mucho tiempo hasta volverlo a ver, si es que lo vuelvo a ver.
Tantas ideas se suceden simultáneamente en mi imaginación, hasta que un ruido me despierta y me devuelve a la realidad. Y me doy cuenta que me quedé parada en el mismo lugar dónde me despidió. Pero él ya se alejó.
Todo estará en perfecta armonía. Yo despertaré en la cama en la que alguna vez me robaste algo más que la ropa. Tantos recuerdos me sacuden el cuerpo y la mente cada vez que recuerdo tus ojos susurrando lo que tu boca ejecutaría tras gritos silenciosos de tu voz.
Duele saber que mi habitación es un cementerio de historias, que vivirán aquí eternamente.
Tras varios intentos, trataré de abrir los ojos nuevamente, con el mayor de los esfuerzos. Pero ¿por qué tanto apuro en despertar si sé que no vas a estar durmiendo a mi lado como aquella vez?
jueves, 11 de febrero de 2010
Un toque de optimismo
La ausencia total de problemas no existe, afortunadamente. Una vida sin problemas sería muy poco interesante. Todos nos quejamos, pero no hay nada peor que la rutina no se vea afectada por algún que otro acontecimiento que nos perturbe, por lo menos por un rato.
La felicidad sí existe. El problema es que todos solemos creer que ésta hace referencia a la ausencia de problemas, con una vida pintada de rosa. Dándole tal significado, claro que no existe.
Sin embargo, para mi la felicidad es aprender a vivir con la dosis justa de problemas para no desesperar, es más una estabilidad emocional, un equilibrio entre lo bueno que se tiene y lo malo con lo que hay que convivir.
Entonces, hay que dejarse sorprender, no querer vivir con todo planeado, eso no es vida. Hay que aceptar las piedras que se interponen, pero no detenerse. Tratar de solucionar aquellas cosas que parecen complicarnos la existencia y no desesperar como lo hago yo ante un planteo de polinomios.
Al fin y al cabo, dicen que todo tiene solución excepto la muerte.
La felicidad sí existe. El problema es que todos solemos creer que ésta hace referencia a la ausencia de problemas, con una vida pintada de rosa. Dándole tal significado, claro que no existe.
Sin embargo, para mi la felicidad es aprender a vivir con la dosis justa de problemas para no desesperar, es más una estabilidad emocional, un equilibrio entre lo bueno que se tiene y lo malo con lo que hay que convivir.
Entonces, hay que dejarse sorprender, no querer vivir con todo planeado, eso no es vida. Hay que aceptar las piedras que se interponen, pero no detenerse. Tratar de solucionar aquellas cosas que parecen complicarnos la existencia y no desesperar como lo hago yo ante un planteo de polinomios.
Al fin y al cabo, dicen que todo tiene solución excepto la muerte.
domingo, 7 de febrero de 2010
Siempre juntas en el show


Una vez más, me demostrás cuan fuerte es nuestra amistad. Tengo mucho que agradecerte, empezando por el hecho de elegirme como tu mejor, tu compañera en cada uno de los momentos de tu vida. No te das idea de lo feliz que soy al saber que en cada paso, te tengo al lado. Gracias por ser incondicional en todos los ámbitos, por contagiarme tus risas y hacer de tus complicaciones, las mias. Por buscar soluciones juntas y ser mi cómplice siempre. Gracias por ser la amiga perfecta. Te amo con todo mi corazón, mejor amiga.
sábado, 6 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Puta costumbre
Siempre veo en todo algún mínimo defecto. En realidad, no sé si lo veo, sino que inconcientemente lo busco, y si no existe, me esmero hasta inventarle uno que no es más que un producto de una paranoía estúpida que lo único que hace es complicarme la existencia. ¿Con qué fin? Claramente no veo ninguno. Será que estoy tan acostumbrada a que las cosas no sean favorables, que cuando realmente la situación es positiva, no me convenso de que aquello sea cierto. Entonces quiero creer de que hay algo que está mal, y lo más raro es que me siento disconforme con todo, y hasta a veces por motivos inexistentes en el plano de lo real, que no son más que resultado de mi imaginación que planea un supuesto futuro que, obviamente, es trágico.
No entiendo por qué lo hago.
Doy un ejemplo: estoy bien con un ser humano del género masculino, y como está todo bien, me esfuerzo en encontrar un problema o, simplemente, pienso en ese que ya dejé atrás, que lo traigo sólo para preocuparme por algo. Suena estúpido pero es así.
No encuentro muchas respuestas posibles. Puede que odie la estabilidad emocional, que no soporte que todo esté bien, que me aburra la ausencia de problemas, que esté loca. O que simplemente sea para no perder la costumbre.
No entiendo por qué lo hago.
Doy un ejemplo: estoy bien con un ser humano del género masculino, y como está todo bien, me esfuerzo en encontrar un problema o, simplemente, pienso en ese que ya dejé atrás, que lo traigo sólo para preocuparme por algo. Suena estúpido pero es así.
No encuentro muchas respuestas posibles. Puede que odie la estabilidad emocional, que no soporte que todo esté bien, que me aburra la ausencia de problemas, que esté loca. O que simplemente sea para no perder la costumbre.
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