martes, 31 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
Un consejo útil
Mili, antes de poner en funcionamiento la boca, por favor encendé el cerebro.
Impulsividad de mierda :D
Impulsividad de mierda :D
domingo, 22 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
Delirios de una mente que extraña
Acá estoy, de pié sobre la alfombra azul que viste el suelo de mi habitación. Las lágrimas quieren aflorar de mis ojos, mi mente llama a la reflexión. Pero no será uno de esos balances de situaciones cotidianas. Esta vez no. Hoy es distinto, hoy miro hacia atrás todo el camino hecho.
Miles de imágenes grabadas en mi retina se proyectan dentro de estas cuatro paredes. Cada una recrea un momento vivido, como cada una de las escenas de una película. Y como tal, no carece de sonido.
Se oyen voces, primero las voces de aquellos que ya no están. Bah, su cuerpo no está, puesto que sus almas nos acompañan en el día a día. Son sus palabras, las que oí en la niñez. Diviso esas caras diciendo que todo va a estar bien, susurros que anticipaban que la vida iba a ser dura, pero que no hay que darse por vencido. Me veo a mí de chica, puedo sentir lo feliz que era en esa época. Con todos.
También puedo oír a aquellos que siguen acá, en este mundo. Pero que están, en cierta forma, distantes. Amigos, amigas. Distingo esas promesas que nunca se cumplieron, esos para siempre que se terminaron y esos nunca que llegaron.
Sin embargo también puedo escuchar aquellas palabras que me llenan el alma, esas que están cargadas de esperanza, de aliento.
Tanta gente pasó por mi vida. Algunos para dejarle una marca eterna, otros para hacerme esbozar sonrisas, para que aprenda lo que es derramar llanto, para hacerme sentir diversas sensaciones de todos los tipos, colores, tamaños, intensidades. Con mayor o menor influencia, todos me enseñaron algo. Las personas aparecen en nuestro camino por algo, porque así debe ser.
Y acá hago referencia a un texto escrito hace no mucho, donde se plantea la existencia de este algo. Qué fácil denominación para algo tan complejo...
Miles de imágenes grabadas en mi retina se proyectan dentro de estas cuatro paredes. Cada una recrea un momento vivido, como cada una de las escenas de una película. Y como tal, no carece de sonido.
Se oyen voces, primero las voces de aquellos que ya no están. Bah, su cuerpo no está, puesto que sus almas nos acompañan en el día a día. Son sus palabras, las que oí en la niñez. Diviso esas caras diciendo que todo va a estar bien, susurros que anticipaban que la vida iba a ser dura, pero que no hay que darse por vencido. Me veo a mí de chica, puedo sentir lo feliz que era en esa época. Con todos.
También puedo oír a aquellos que siguen acá, en este mundo. Pero que están, en cierta forma, distantes. Amigos, amigas. Distingo esas promesas que nunca se cumplieron, esos para siempre que se terminaron y esos nunca que llegaron.
Sin embargo también puedo escuchar aquellas palabras que me llenan el alma, esas que están cargadas de esperanza, de aliento.
Tanta gente pasó por mi vida. Algunos para dejarle una marca eterna, otros para hacerme esbozar sonrisas, para que aprenda lo que es derramar llanto, para hacerme sentir diversas sensaciones de todos los tipos, colores, tamaños, intensidades. Con mayor o menor influencia, todos me enseñaron algo. Las personas aparecen en nuestro camino por algo, porque así debe ser.
Y acá hago referencia a un texto escrito hace no mucho, donde se plantea la existencia de este algo. Qué fácil denominación para algo tan complejo...
jueves, 12 de agosto de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
A vivir que son dos días
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
G. G. Márquez
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