viernes, 25 de marzo de 2011

Por lo menos la puerta funciona

Digamos que mi pieza está ordenada. No es una afirmación totalmente verídica, porque siempre hay alguna remera dando vueltas, alguna cartera que me da paja desarmar y esas cosas que nunca van a tener un lugar fijo. Esas cosas sí que son una mierda, ya sea las llaves, una crema, una plasticola, etc. Pero llegué a la conclusión de que contra eso no se puede.
En fin, yo amo mi pieza. Los colores, la decoración, los muebles, la pared colmada de dibujos de bandas. Todo, la amo.
¿Por qué escribo esto? Porque voy a demostrar una vez más que siempre algo caga todo.
La puerta que me conecta con el resto de mi casa es una puerta corrediza. El otro día se rompió "la manijita" que permite correrla cuando se abre todo. Cuando me di cuenta entré en la paranoía de que alguien iba a venir a despertarme alguna mañana e iba a abrirla del todo, ignorando el estado de la pobre puerta.
Entonces pasé por la cerradura una cinta gris y le até los dos extremos, para poder tirar de ahí cada vez que se abra del todo.
Una idea genial, pero la verdad que queda como el orto.