Menospreciada, a él no le interesaba más que satisfacer sus necesidades, para él no represente nada más que “alguien” con quien quiso pasar un buen rato. Me resté importancia, dignidad, valor moral y quise ocultarlo por unos besos que me daba, ni siquiera su compañía.
Pero ahora todo lo anterior no importa, yo di lo que pude dar y aunque no recibí lo que pedí, me siento feliz porque sé que quise verlo siempre bien, que más de lo que hice no pude.. Ahora ya está, ya no se puede volver atrás.