miércoles, 17 de junio de 2009

Cuando le dije que la pasión por definición no puede durar ¿como iba yo a saber que se iba a echar a llorar? 'No seas absurda' me regaño, esa explicación nadie te la pidió; así que guárdatela, me pone enfermo tanta sinceridad. Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene a veces mentir, que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor. Yo le quería decir que el azar se parece al deseo, que un beso es solo asalto y la cama es un ring de boxeo, que las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan, se marchitan cuando las toca la sucia rutina. Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera, le dibujaba un mundo real, no uno color de rosa; pero el prefería escuchar mentiras piadosas.