Las agujas se movieron demasiado rápido y en un pestañeo ya nos estábamos despidiendo. Entre lágrimas y besos prometimos volver a vernos. Y es el día de hoy que todavía te recuerdo mirándome a lo lejos, disfrazando con una sonrisa lo que era una mueca de extrema tristeza. Sin remedio tuvimos que alejarnos, mas ninguno tiene en mente un final.
Sólo nos separa el tiempo.