jueves, 26 de diciembre de 2013

Había una vez

Seré heraldo de buenas noticias sólo si te quedás un rato más. Los espíritus soplan si quieren; y vos que recién te enterás. Tarde otra vez, mi amor...
Sigo siendo el mismo de siempre y te aburre mi voz, llega el adiós. Vengo cínico, fóbico, crudo, hervido y asado por vos. Va a despejar, mi amor!
Hay tantas partes tan lindas sin tu traición. El mundo sigue girando aún sin tu amor. Voy enfrentando tu sinceridad, vuelvo a sentirme extraño si me consolás.
Borraremos los rastros, las noches con más penas de bar sin recordar que hubo un tiempo en que toda impaciencia era gracia para poder reír y festejar de amor.
Con el rostro gustoso y sin máscara que tape el mohín de tu desdén. Con los puños en alto deseando al final hacer la revolución con una canción de amor.

El día que el disco salió a la venta, yo ya lo tenía en mi mano. Y con una velocidad suprema, me enamoré de esta canción. Sos increíble, pelado.