Las palabras jamás acanzarán. Y las acciones tampoco. Nunca llegaré a devolverte tanta paz, tanto amor. Nadie había tomado mi mano de esta forma ni me había llevado a conocer lo mejor de este mundo, como lo hacés vos. Tu manera de ser es encantadora, y es por eso que hoy puedo afirmar que la mejor decisión que tomé fue abrirte las puertas y elegirte.
Gracias por estos hermosos meses, por muchos más (los que entren en una eternidad)
Te amo tanto, eterno compañero!