Son tus palabras las que constantemente se repiten en forma de susurros y son mis oídos los que se deleitan al escuchar tu voz cada mañana. Son tus manos, siempre tan tibias, las que contienen a las mias, siempre tan frías. Son tus ojos lo primero que contemplo cuando abro los mios, mientras la luz del día me permite entender que dormí entre tus brazos una vez más. Sos vos lo que llena de alegría mis días, y es tu presencia la que quiero tener siempre.