Basta de llorar. Lavate la cara. Ponele color a las pestañas y volvete a pintar los ojos. Mirate el pelo, acomodalo un poco. Sí, está más largo. Disfrutá, siempre buscaste eso. Dale color a los labios. Dale, sonreí. Acordate de la gente que elogiaba tu sonrisa, de los que amaban verte reír.
Vamos, nena. Vos no sos así. ¿Te acordás cuando decías "hay que barajar y dar de nuevo"? Dale, Mili, vos creés en eso de volver a empezar.
Esta tristeza no puede ser. Así me gusta, que sonrías. Demostrate a vos misma que podés.
Reflexionar ante el espejo me parece un buen método.