Otra vez siento el gusto salado de mis lágrimas, que lentamente caen sin cesar de mis ojos.
Tomar decisiones no es tarea sencilla para nadie, y yo no soy la excepción. Hoy freno acá, estoy dispuesta a reflexionar, a entrar en razón de una vez por todas. Las ilusiones caen una a una, poco a poco mis ojos ven la verdad y mi alma se destroza un poco más. Y si bien vengo luchando al intentar que no caigan más sueños, esta es una batalla que perdí hace rato.
Cansada de tanto intentar, hoy hago base acá. Duele comprender que me equivoqué durante tanto tiempo, pero más aún duele saber que poner un punto final a esta historia es la mejor decisión. Y cada vez que me lo repito, lloro con más tristeza. No quiero perderte, pero es en vano insistir en continuar, porque cuanto más se sube, más duele la caída.
No hay nada más triste que una despedida. Pero todas son sólo físicamente, porque al fin y al cabo voy a llevarte en mí siempre.
Seguro me termino arrepintiendo, una vez más.