Maldito y cortamambo ese ingrediente que se hace dueño de nuestra costumbre, le gana la partida al más valiente. Maldita y cortamabo, incertidumbre. Maldito y cortamambo el condimento que te hace tensionar hasta los dedos, que
te genera falsos escarmientos. Maldito, cortamambo y cruel, el miedo. Maldito y cortamambo ese aderezo que roba tu control, te deja tieso con la mirada a full pidiendo ayuda; que
si se instala ningún camino es seguro, que te envenena y lo ves todo más oscuro...
Maldita, cortamambo y cruel, la duda. Pero a no desesperar, desesperados; que
si es el miedo quien nos roba la sonrisa, como el ave fénix derrotado,
el coraje renace de las cenizas. Y ya no habrá más duda adentro mio, no más incertidumbre como antes,
la fuerza y la firmeza frente a un lío serán, junto al valor, mis tres amantes. Y volverá
la duda desafiante, con todo su poder de resentida, cuando valor se haya tomado el raje. Tarde o temprano raja toda amante, y así va transcurriendo nuestra vida
entre duda y valor, miedo y coraje. Las pastillas del abuelo.