Y con esa suavidad que siempre explota,
convídame una sutileza de tu boca,
déjame como el río llegar a mi mar,
aferrarme al lecho y mirar más allá.
Hoy seré efímero como tu desamor,
y esporádico como tu pasión,
te robaré algo de oxígeno, nada más...
quizás así me busques para poder respirar.