viernes, 17 de octubre de 2008
Siento la necesidad de hacer catarsis de una buena vez por todas. Siento la necesidad de ir a mi terraza y sentarme a contemplar atenta el cielo estrellado; no espero ver nada en particular, sólo quiero hundirme en sus inmensas profundidades, mirarlo un buen rato, mientras pienso ¿en qué? No sé. Seguramente cientos de imágenes recurran simultáneamente a mi memoria, mientras yo reflexiono y trato de comprender un poco de todo esto, me rebusco y hasta me complico más aún tratando de encontrar una explicación. Y tal vez (y seguramente me pase), mientras hago un racondo de los momentos vividos buscando lógicas que quizás ni existan, porque en esta vida hay cosas que pasan porque tienen que pasar, y uno no puede hacer nada; pienso, al mismo tiempo, que ya es hora de superar, de dar vuelta la hoja y escribir desde cero otra vez, de cambiar la historia. Uno no puede vivir pendiente del pasado sin vivir el presente, no puede comerse la cabeza intentando buscar los por qués y los fundamentos de los acontecimientos pasados. Si bien estos dos pensamientos forman una antítesis, ambos están presentes en estos momentos. Me ahogo en un mar de confusiones, del cual no sé como voy a hacer para escaparme. Lo único que quiero es tirarme a dormir y despertarme en otro siglo, dónde no tenga más problemas ni me falte más gente y, así, poder vivir feliz de una buena vez por todas.